Antes y después

22/5/20

He notado que, desde que empezó la cuarentena, cada vez que miro una película o una serie, me resulta extraño cuando veo a gente abrazándose, o besándose, o charlando en grupo en un restaurante,

o, básicamente,

ignorando las reglas impuestas por el coronavirus

- 1,5 metros de distancia.

Y enseguida me doy cuenta

¡Ah! ¡Claro!

¡Qué boluda!

¡Si esto es de ANTES del coronavirus!

En mi mente, ya hay un antes y un después.

Por ejemplo, ya se empiezan a ver propagandas POST-corona

en las que se ve a la gente video-conferenciando con colegas y familiares en ZOOM

- Zoom, otro símbolo de la pandemia.

Uno se siente identificado cuando ve a la gente con mascarillas, abuelitos aislados detrás de los vidrios, sonrisas desde el otro lado de pantallas de computadoras…

Y ya está, te vendieron algo.

Mirar las series PRE-coronavirus

es como sumergirse en el mundo del pasado,

sumergirse en las aguas tibias y reconfortantes de la nostalgia.

Y … ayuda a olvidarse del presente,

este presente tan absurdo.

(Como si “el pasado” no fuera ya bastante absurdo…)