Crónica de El Mich Perdido

Crónica de El Mich Perdido

 

Esta es la historia del Mich

Que estuvo de retiro espiritual

En una iglesia acá a la vuelta,

Por diez días.

Volvió el martes,

No de la forma más…

                            Exquisita

                            Ni, elegante

No.

Para nada.

Llegó encerrado en una jaula

De la ambulancia de animales

Que lo cazó

Atrayéndolo con latas abiertas

de carne en jugo del Albert Heijn.

Pero no, les dije yo,

A él le gusta el paté de Gourmet

                            Les mousselines

Es muy exigente el Mich con su comida.

La noche antes de su regreso,

Cuando todavía estaban tratando de atraparlo

Y no estábamos totalmente seguros de que fuera él,

La pareja que cuida el edificio

Me envió una foto del bandido

Preguntando, ¿es este su gato?

Y ahí estaba, El Mich,

Comiendo paté en la iglesia

Sentadito lo más choto

encima de la jaula

Abierta,

No se cerró, no funcionó la trampa

No estaba bien puesta.  

Y El Mich ya se comió el pate.

Fue asi.

El sábado 12 de junio, El Mich,

No volvió de sus aventuras nocturnas.

Lo esperamos todo el día, pero como no aparecía,

Al día siguiente puse un anuncio en la página de Facebook

De gevonden en vermiste dieren

De animales perdidos y encontrados en la zona.

Además de poner un aviso en un sitio web del mismo tipo.

Me empezaron a llegar los mensajes.

Uno decía que lo había visto en el pequeño cementerio de acá a la vuelta

Otro que en Duindorp, otro barrio acá cerca,

Otro, que en la Marcelisstraat…

Y asi empezó mi deambular por las calles

Buscando al Mich

Mich, Mich, lo llamaba yo, cargando en mis bolsillos

Medias y remeras sucias,

Porque me había dicho Marcel

Que los gatos vienen atraídos por nuestro olor

Que por eso, hay que andar buscándolos con ropas olorosas y

perfumadas con nuestras sustancias

y yo salía a caminar todas las noches

en círculos concéntricos cada vez más grandes

hasta el fin del mundo…

Es que, El Mich estaba nervioso.

Los vecinos trajeron a un gatito, Smooky,

Que venía todos los días a visitarlo, curioso.

Pero El Mich no es muy sociable

No sabe apreciar la picardía de los más chicos

Y lo bufaba, lo echaba, pobre Smooky, solo quería jugar.

Además, las nenas de arriba le tiraban cosas

Cuando él se estiraba a descansar arriba del galponcito del vecino

Le tiraban galletitas y wafles, y él se irritaba.

Así que, yo pensé, El Mich dijo, basta, me voy de vacaciones,

Se subió al cochecito amarillo y se fue a Francia.

Después alguien me dijo que lo vio en un jardín comunal en Duindorp,

Y allí me fui en bici, y cuando llegué y vi ese lugar paradisiaco,

Bueno, pensé, este Mich no vuelve más,

Aquí tiene flores, arbustos, ¡y una pila de compost llena de ratones!

Pero no, no lo encontré ahí tampoco.

Todos los días miraba en el internet

En la página de los gatos encontrados,

Muertos o vivos,

A ver si El Mich aparecía por algún lado.

Hasta que un día, un lunes, ya cuando había perdido toda la esperanza,

Se apareció un aviso, sin foto,

Gato encontrado en una iglesia en la Keizerstraat (acá a la vuelta)

Negro con blanco (El Mich)

De más o menos cuatro años (El Mich)

No se deja tocar (El Mich!)

Para entonces, ya habían pasado nueve días

Los llamé

Estaba encerrado en el balcón de la iglesia donde están los bancos en gradas.

Ellos no querían que él bajara al salón principal

Porque andaba cagando y pillando todo

Y comiendo los ratones que estaban escondidos

Como él

Bajo las gradas.

Y no lo podían agarrar, se escapaba cada vez que alguien se acercaba.

Yo fui a llamarlo, pero no se apareció.

Fue Marcel a llamarlo, y tampoco.

Se había convertido en una peste el pobre Mich.

Por eso,

La jaula.

Que no funcionó la primera vez

Pero la segunda,

Cuando pusieron el paté y arreglaron el sistema que se cierra sólo cuando él entra

¡Miau! Lo agarraron.

Lo trajimos a casa con jaula y todo

Y al salir, primero, tenía un enojo terrible

Andaba bufando y gruñendo por todos lados

Hasta que, después de comer cuatro latas de paté,

Se tranquilizó,

Se instaló en su caja en la sala

Y se fue a dormir.

Ya ahora su retiro espiritual en la iglesia

No es más que un recuerdo

Y una experiencia que dudo

Querrá volver a repetir.

El Mich, en su nuevo trono, finalmente, se relaja. 

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