El estado de la Pandemia: ganadores y perdedores

He estado ausente de este blog. Me hundo a veces para nadar en las aguas profundas de mi alma y me toma un tiempo volver. Supongo que escribir un blog requiere un compromiso y una cierta constancia, que no tengo. Soy mas intermitente, como el sol aquí, aunque, últimamente, ha sido una maravillosa excepción con ocho días de ola de calor, ocho días seguidos de sol y temperaturas por sobre los 30 grados todos los días. Aquí, en el Mar del Norte, eso es tropical. No es normal.

Pero ¿qué es normal estos días? El coronavirus, aparentemente. Estamos en una nueva normalidad, como dice el primer ministro de los Países Bajos, el señor Rutte: la sociedad del anderhalve meter (1,5 metros). Nos tenemos que acostumbrar, dice. Este es el nuevo normal.

Las fiestas no están permitidas, o, si es posible, con 1,5 metros de distancia: uno puede estar en su cuadrado, o circulo marcado en el piso, o mesa, y no se puede salir de ahí.

Distancia, separación. O, como digo yo con mi palabra inventada, ungezelligheid.

Gezelligheid es una palabra holandesa difícil de traducir, pero es algo así como confortable, ameno, divertido, “se utiliza a menudo para describir una situación social y relajada" dice Wikipedia. Así que ungezelligheid sería lo opuesto, no ameno, no divertido, desagradable.

Este es el Anti-Fun virus.

Los chicos están siendo arrestados porque organizan fiestas ilegales en los médanos. Demasiada diversión, no esta permitido. Mientras tanto, los ricos y super ricos organizan fiestas en sus mansiones multimillonarias, y la policía no se aparece en sus puertas para cagarles la fiesta. Bueno, a lo mejor sí se aparecen, pero como invitados tal vez. De acuerdo con este articulo de la revista Vanity Fair, los billonarios y los zillonarios están haciendo fiestas donde los invitados pueden ser testeados por corona en 15 minutos mientras toman cocteles afuera y les permiten entrar a cenar una vez que los test vuelven negativos. Están viajando en sus P.J. (sobrenombre cariñoso para private jets) por todo el mundo y comprando ciudadanías en lugares con pocos casos del virus por 2,6 millones.

Mientras tanto, la cantidad de infectados por el coronavirus está creciendo, pero no la mortalidad o los que están en el hospital.

Me fijé en el sitio internet, el famoso Corona virus Dashboard del RIVM (el Instituto Nacional Holandés para la Salud Publica y el Entorno) y en mi ciudad, La Haya, oficialmente, ‘s Gravenhague, y dice: número de nuevos test positivos de la semana pasada: 39; cantidad de nuevos internados en los hospitales: 2,3. Hasta el 9 de agosto eran 0.

Eso significa que los nuevos infectados tienen una versión leve del virus, que no amenaza la vida. Bueno, sí, Covid-19 es más serio que una gripe o un resfriado porque no hay vacuna ni cura para eso, lo admito, es mas serio que el resfriadinho, como lo describió Bolsonaro. Pero ¿no hay otra manera de lidiar con esto que no implique cagar a sectores enteros de la sociedad, como la cultura y el entretenimiento?

¡¡¡¡¿O es que hay un plan secreto detrás de todo esto?!!!! ¡Ja, ja, ja! Pensaron que me iba a ir por el lado de las teorías conspiratorias, pero no. Para mí, no hay ninguna conspiración, pero sí hay, en mi opinión, oportunistas.

Vamos a seguir al dinero, follow the money. Pongo aquí una traducción mía de un fragmento del artículo que mencioné antes, titulado ““Toda esta gente rica no se puede detener”: Las vidas de cuarentenas de lujo de la elite del Sillicon Valley”: "En muchos aspectos, para ellos, las cosas son mejores de lo normal. Los que están en la lista de los más multimillonarios sólo se han hecho más ricos en los últimos cinco meses, ya que la tecnología se ha disparado en el S&P y el NASDAQ, ayudando a empujar los mercados de vuelta a sus números pre-COVID, y añadiendo miles de millones de dos dígitos a los valores netos personales de algunos CEOs de tecnología en un solo día. No busquen más allá de Apple o Amazon como un ejemplo principal. Mientras que 16,3 millones de estadounidenses están desempleados, Apple se acerca a un tope de mercado de 2 billones de dólares y Amazon acaba de registrar ganancias récord de 5,2 mil millones de dólares en el último trimestre - el doble del objetivo del año pasado."

Sigan al dinero y estoy segura de que ya se dieron cuenta de que el dinero no viene hacia ustedes, no en la forma de ingresos, no como aumento de los intereses de sus ahorros, no como descuentos de impuestos, no como subsidios del gobierno, no como aumentos de salarios, no como inversión del gobierno en el bien público, como, más dinero para la salud, para abrir más hospitales, para incrementar la capacitación de personal en los hospitales… ¿han visto a sus gobiernos tomar algunas de estas medidas?

Mientras tanto, las enfermeras están agotadas y no quieren lidiar con una segunda ola.

¿Saben lo que el gobierno holandés hizo la semana pasada? ¿Saben lo que orquestaron nuestros funcionarios?

Salieron del parlamento para que no hubiera suficientes miembros para votar. ¿Y saben sobre qué era el voto? Iban a discutir una “suba estructural del salario para los enfermeros y trabajadores de la salud”, ¡nuestros héroes! Si, los héroes que no reciben suficiente paga y que están agotados y no están preparados para una segunda ola, esos por los que solíamos aplaudir, como un gesto de apreciación. ¿Y por qué no están preparados para una segunda ola? Porque el gobierno no ha tomado las medidas correctas para prevenir que eso pasara. Y cuando digo prevenir no me refiero a evitar que haya una segunda ola. Creo que eso no se puede evitar. Y no quiero decir tampoco que el gobierno debería tomar medidas más restrictivas, no. Las medidas restrictivas ya son demasiadas y cambian por hora, confundiendo a la gente y a las empresas que tienen que salir corriendo para ajustarse a cada pequeño cambio para tratar de prevenir aquello que es inevitable. Pero lo que no es inevitable es el colapso del sistema de salud.

Desde el principio de la pandemia, cuando se hizo obvio que, si dejábamos que el virus ataque sin detenerlo, no habría suficientes camas en los hospitales, camas de cuidado intensivo, respiradores, médicos, enfermeras, los gobiernos no hicieron nada para cambiar esto. No aumentaron los números de camas ni de médicos ni de suministros. Si, pusieron un hospital temporario para poder lidiar con el exceso de pacientes, pero ¿por qué no, en lugar de eso, equipar mejor a los hospitales que ya están, abrir esos hospitales que habían cerrado no hace mucho por bancarrota, o construir hospitales permanentes totalmente equipados? Invertir en el bien común, en la salud de todos, a largo plazo, no solo tratar de emparchar un sistema de salud ya ineficiente.

Y ahora, en vez de realmente, verdaderamente agradecer a los trabajadores de la salud con lo que realmente importa, un aumento de sueldo, en vez de eso, se van del parlamente con un simbólico dedo medio en el aire. “Perdón chicos, ustedes son los héroes, pero exactamente por eso es que no les damos mas dinero. Ven, los héroes son como los artistas, los maestros, los santos, como Madre Teresa, saben, lo hacen porque esta en su corazón, es su vocación, esa es su manera de prestar un servicio a la comunidad, es su sacrificio. No lo hacen por el dinero. Si lo hicieran por el dinero, entonces no serían héroes, serían mercenarios. Por eso es que les damos un aplauso (o un dedo en el culo) como agradecimiento. Eso tendría que ser suficiente, ¿no?

Una enfermera, "Mar" de Delft, escribe en Twitter: "Tal vez yo también debería huir del trabajo cuando algo se complica. Pero no, eso no es posible... porque trabajo en el sector sanitario. Esto implica una responsabilidad. Todavía tengo la sensación de que esto también se aplica a la coalición (del gobierno), pero aparentemente estoy equivocada. "

Este gobierno, y muchos otros también, quiere resolver esta pandemia restringiéndonos más y más, poniendo toda la responsabilidad y el peso en nuestras espaldas, de la clase media, de la clase trabajadora, en vez de cambiar sus planes y romper las promesas que les hicieron a los lobistas y los donantes que están detrás de ellos, aumentando los impuestos para los ricos y usando el dinero del cofre público para el bien público, que, después de todo, para eso está.

Todos pagamos impuestos: cuando comprás algo aquí, pagás 21 % de impuestos sobre el precio al gobierno. Por cada euro que ganás, le das un porcentaje al gobierno, así que, todos estamos contribuyendo, aún ahora. Pero en vez de ver que el dinero viene hacia nosotros, lo vemos irse hacia los bolsillos de los Zuckerbergs, Bezos, o, bueno, quién sabe dónde va realmente el dinero.

From the same Vanity Fair article: “Meanwhile, the gap between the haves and the have-nots in Silicon Valley has only grown. The coronavirus pandemic has proven to be more fruitful for tech than almost any other single event in history. Surfer-guy Zuckerberg is now the fourth-richest person on the planet, worth $100 billion. Jeff Bezos has reached another vertiginous high; he’s now worth around $190 billion, depending on the time of day, and he set a record last month when his net worth jumped by $13 billion in a single day. Elon Musk, who has spent half the pandemic schilling conspiracy theories about COVID-19 or attacking Gavin Newsom for shuttering businesses, has seen his net worth skyrocket; last month it reached $70 billion, helped along by a $6.1 billion bump in a single day, edging him past Warren Buffett on the list of the world’s richest people. When he passed the benchmark, Musk told Forbes, “I really couldn’t care less.” 

While the rich party, we are confined to our 40 m2 apartments and crowded neighbourhoods that, even though we have the beach 300 meters away, now is full with tourists from Germany, Belgium, Luxemburg, France, Poland, and from other parts of the Netherlands, because now that they cannot go to their favourite beach in Spain, they all come here to the North Sea causing traffic jams, street blockages, beaches that we cannot enjoy because they are being littered with trash, diapers full of poop, people sleeping in tents in the beach and in parking lots, also pooping and doing whatever they do in the public spaces. Even a week ago, a 19-year old youngster from Rotterdam died in a gang fight with a knife in his chest, here, in the Pier of Scheveningen.

Tenemos que sufrir los ruidos de los turistas hasta las altas horas de la madrugada, gente borracha que sale de los bares a las 3 de la mañana cualquier día de la semana, y si, es divertido para ellos pero no para nosotros. Encima, nosotros que vivimos en viviendas de alquiler subvencionado, tenemos vecinos arriba con cuatro chicos, un quinto en camino, cuatro chicos con ADD y autismo que están en vacaciones escolares, cuatro chicos que gritan desde la mañana a la noche, histéricos, que corren de aquí para allá llenos de Red Bull, haciendo que nuestra casa vibre y las estanterías de libros se sacudan y todo caiga al piso. Los vecinos de la izquierda hablan sin parar afuera en el patio, todos los días reciben visitas, nosotros los llamamos pacientes porque les gusta vomitar todos sus dramas cotidianos y sus quejas en el vecino, y en nosotros.

Así que estamos rodeados y sin trabajo porque mi marido trabaja en la industria del entretenimiento, en los festivales de verano que ahora están todos cancelados, por el corona, y yo doy clases de piano pero ahora todos mis alumnos están de vacaciones. Así que a veces no sabemos donde escaparnos.

Mientras tanto, samen sterk, el rey belga y su familia nos dicen en un video que tenemos que ser fuertes juntos, nos gritan desde sus manicurados y extensos jardines, desde sus cientos de metros cuadrados para ellos solos. El rey de Holanda nos dice que “ellos piensan en nosotros”, mientras pagan 2 millones de euros por una nueva lancha de carrera. Estamos con ustedes, nos dicen las estrellas pop, los ricos y famosos, juntos venceremos, nos dicen desde sus piletas de natación sobre las colinas verdes, lejos del mundanal ruido. Ah, paraíso.

Yo digo, ¿por cuanto tiempo vamos a creer en esta mentira de que estamos todos juntos sufriendo esta pandemia?

A ustedes, mis gobernantes, les pregunto: ¿por qué somos nosotros los que tenemos que hacer sacrificios, los que estamos forzados a mantener 1,5 metros de distancia, los que perdemos nuestros trabajos, en vez de ustedes? ¿Por qué no sacrifican algunas de las promesas que les hicieron a sus donantes, o, hasta, tal vez, por qué no arriesgan su reelección y hacen lo que realmente tienen que hacer? Aumenten los impuestos a los ricos, inviertan en la gente, en el sistema de salud, en un ingreso básico para todos, en la educación, en el bien común que es lo que un servidor cívico debería hacer. (Y estoy escribiendo esto en la oscuridad, hasta que mi batería se muera, porque, por segunda vez este verano, hay un gran corte de luz en mi área, ¡por siete horas! Parece que todo el mundo es ahora parte del tercer mundo. Estas cosas pasan en Argentina, no acá.)

Para nosotros, la única consolación es que todavía tenemos los bosques cerca de casa. Perdimos la playa por los millones de turistas que aumentarán las arcas de la municipalidad a nuestra costa. (¡Si, si! ¡Vengan! Dijo el nuevo intendente de La Haya a los turistas alemanes mientras él vacacionaba en otra parte) Pero al menos, todavía tenemos los bosques. Vamos a pie, nos sentamos en el pasto, junto al lago, y así, al menos, tenemos un poco de paz lejos de los chicos de arriba y de los vecinos charlatanes de al lado. Todavía tenemos esa suerte. La sombra de los árboles todavía nos protege del sol, y la tierra, todavía nos recibe, firme bajo nuestros pies.  

Partee!