Papel higiénico y marihuana (Abril 29/2020)

Hablando con mi profesora de holandés durante la clase de la semana del 16 de marzo, que fue cuando empezó aquí la media-cuarentena, salió este tema de las colas para comprar marihuana en los coffeeshops . Ella es holandesa pero vive en Texas. Hacemos la clase por Skype. Entonces le dije, en holandés:

“La gente aquí en Holanda hace cola para dos cosas: papel higiénico y cannabis. Estas dos cosas son muy importantes para los holandeses, parece.”

Es interesante ver qué es lo que una sociedad considera importante. Eso dice mucho acerca de su personalidad colectiva. Y a causa de la crisis del coronavirus, hemos visto colas de cuadras para comprar marihuana en los coffeeshops antes de que cierren. El primer ministro anunció a las 17:30 del domingo que, a las 18 horas de ese mismo día, o sea, media hora más tarde, los coffeeshops, junto con restaurantes, bares, teatros, y otras cosas, tendrían que cerrar al menos hasta el 6 de abril. En dos minutos, ya había cola delante de los coffeeshops. Y, ¡tres semanas en mucho sin droga! Salió en todos los diarios, y hasta en los internacionales, las colas para comprar suficiente marihuana para tres semanas. Los vaciaron.

Bueno, ahora resulta que, dos días después, los coffeeshops están otra vez abiertos, bueno, solo la parte que vende, el mostrador, no la parte de café. Nadie puede sentarse a fumar ahí, solo se puede comprar para fumar en casa. ¿Y qué paso? ¿Por qué cambiaron de idea?

Resulta que, minutos después de que los coffeeshops cerraran y miles de clientes se quedaran sin su daily pot, la venta ilegal en las calles se hizo evidente. Es que acá no son muy disimulados. Deambulaban por las esquinas, en las plazas, los vendedores ambulantes de porritos. Además de la entrega a domicilio, sí, eso también.

Entonces las municipalidades determinaron que era mejor que siguieran vendiendo adentro en vez de afuera, y autorizaron la venta al mostrador, para llevar. ¡Qué poder!

Pero el poder del papel higiénico los sobrepasa a todos. Lo primero que se acabó en los supermercados cuando anunciaron que iban a suspender algunas actividades, fue eso. Fíjate que ni fue cuando anunciaron cuarentena general, porque aquí no hay cuarentena general. Todos pueden salir e ir al supermercado como siempre. Solo que guardando distancia. También pueden ir a trabajar, solo las escuelas, bares, restaurantes, teatros y eventos para mas de 50 personas están prohibidos, pero el resto, no. La playa está más llena que nunca. El mercado al aire libre, repleto. Las plazas infantiles, infestadas. Pero igual, la gente piensa que se tiene que encerrar en su bunker para esperar el fin del mundo, entonces, compra papel higiénico. Podremos tal vez morirnos de corona virus, o de hambre, pero con el culo sucio, no. Dignidad calvinista.

(Y resulta que, ¿para qué hacen cola los norteamericanos? Para comprar armas… o digamos, más armas.)

Photo © AP

[1] Coffeeshops son cafés donde se puede comprar marihuana y sentarse a fumarla. Pero uno no tiene que sentarse a fumarla, también puede comprarla e irse.